Vive, late, late, la boca, la lengua late, la boca vive. Vive, todo late, todo vive.
Pasos, pasos en los charcos. Charcos de lodo. Charcos de miseria. De asaltos. De sangre.
La lengua, violácea lengua, no habla la lengua, no hace nada, no reacciona, no se cierra la boca.
Camina el tipo, no mira a los lados, no mira a quien camina a su lado, no mira a quien le habla.
Vive la boca, el espasmo no aguanta razones, no aguanta excusas.
Luces verdes, luces rojas, luces incoloras, luces de pabellón, de patíbulo.
Los dientes se apenan, los dientes se sienten impotentes, no evitan nada. No tienen objetivo.
Los ojos pesan, los pasos pesan, los brazos, las piernas, los zapatos de cuero, el maletín pesa.
La boca indolente. El cuerpo exánime.
El auto casi pasa, no pasa, pero el espasmo queda y brota. No brota sangre; brota frenesí. Borbotones de frenesí.
De la boca brota frenesí. Los dientes no detienen nada. La boca no perdona.
El cansancio no perdona. La ciudad no perdona.
El hombre cae. La boca lo tumba. El golpe suena. Las demás bocas se espantan.
Hay otro charco. La ciudad no lo ha perdonado. La boca es la ciudad.
La ciudad está en su boca, en todas las bocas anonadadas.
El río ha dictado la sentencia, el juicio se ha terminado.
Nada que ver, no hay nada que ver. Fuera, fuera.
Los ríos de otras salivas siguen otros cauces.
Se apagan todas las luces. Se apagan los escalofríos de la luz soberbia.
El río no tiene agua. El río tiene frenesí. El río tenía frenesí. El río perdió su cauce.
Llegan los ríos a sus respectivos mares. No entienden qué ha pasado por sus afluentes.
Muere, yace, yace, la boca, la lengua yace, la boca muere. Muere, todo yace, todo muere.
Aquí no ha pasado nada. El mar no se ha de secar.
Pasos, pasos en los charcos. Charcos de lodo. Charcos de miseria. De asaltos. De sangre.
La lengua, violácea lengua, no habla la lengua, no hace nada, no reacciona, no se cierra la boca.
Camina el tipo, no mira a los lados, no mira a quien camina a su lado, no mira a quien le habla.
Vive la boca, el espasmo no aguanta razones, no aguanta excusas.
Luces verdes, luces rojas, luces incoloras, luces de pabellón, de patíbulo.
Los dientes se apenan, los dientes se sienten impotentes, no evitan nada. No tienen objetivo.
Los ojos pesan, los pasos pesan, los brazos, las piernas, los zapatos de cuero, el maletín pesa.
La boca indolente. El cuerpo exánime.
El auto casi pasa, no pasa, pero el espasmo queda y brota. No brota sangre; brota frenesí. Borbotones de frenesí.
De la boca brota frenesí. Los dientes no detienen nada. La boca no perdona.
El cansancio no perdona. La ciudad no perdona.
El hombre cae. La boca lo tumba. El golpe suena. Las demás bocas se espantan.
Hay otro charco. La ciudad no lo ha perdonado. La boca es la ciudad.
La ciudad está en su boca, en todas las bocas anonadadas.
El río ha dictado la sentencia, el juicio se ha terminado.
Nada que ver, no hay nada que ver. Fuera, fuera.
Los ríos de otras salivas siguen otros cauces.
Se apagan todas las luces. Se apagan los escalofríos de la luz soberbia.
El río no tiene agua. El río tiene frenesí. El río tenía frenesí. El río perdió su cauce.
Llegan los ríos a sus respectivos mares. No entienden qué ha pasado por sus afluentes.
Muere, yace, yace, la boca, la lengua yace, la boca muere. Muere, todo yace, todo muere.
Aquí no ha pasado nada. El mar no se ha de secar.
Se me habia olvidado comentar, lo había leído la otra vez en una de mis idas a la biblio xD
ResponderEliminarMe gustó, comieza y termina de manera distintamente igual.
El frenesí de las ciudades termina matando, eso se denota en tu escrito, esa velocidad, ese ritmo vertiginoso, ese caos que es la sociedad moderna, sus autos, la gente que va de un lado a otro, sin tiempo o con tiempo para nada, los asaltos y cada uno de los miles de problemas que se suceden día a día. Igual que el anterior, me gustó. :)
ResponderEliminarPor lo demás el título resulta muy significativo, es una síntesis de todo lo que desarrollas, esa ciudad epilépticas y espasmosa, donde en vez de fluir armónicamente todo es caos, el individualismo que expresas y la indiferencia de las personas, es un claro ejemplo de lo que suele pasar en este siglo y bueno, en más de alguno en realidad. Eso también lo encontré interesante.
ResponderEliminar