domingo, 11 de julio de 2010

Mandolina

Me senté a componerte canciones con una mandolina y me dijiste que no te gustaba la mandolina.
Me senté a componerte canciones sin la mandolina y me dijiste que no te gustaba que compusiera.
Me senté a no hacer nada y te quejaste de que te incomodaba.
Me fui y quizás de qué te quedaste quejándote.
No lo sé.
Realmente no sé.
Pero hay algo que tengo claro.
El problema nunca fue la mandolina.
El problema nunca fue la composición.
El problema no era yo.
El problema era que ya tenías mandolina, ya tenías alguien que te compusiera canciones y yo ya no era necesario.

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